viernes, mayo 09, 2008

esperando...

Giro en una cómoda silla azul dentro del salón CORE de la Intendencia. Dos cuadras antes de llegar, caminando desde el Palacio Astoreca por O´Higgins, había sonado la sirena de las doce. Se espera la llegada del Intendente, que siempre es el último en llegar a las actividades. Esperará, supongo, a que estén todos, porque él no tiene tiempo de estar esperando, o estará, es posible, siempre ajetreado en sus quehaceres.

En la espera, un periodista, a dos sillas de distancia, empieza a jugar con los micrófonos dispuestos para las sesiones del consejo regional, en las que la prensa se sienta al borde de la pared y no en la mesa de reunión como en esta ocasión. El buen humor del reportero, conocido por todos, ya que en el círculo todos se conocen o se van conociendo, hace que el tiempo de espera sea ameno dentro del salón que ya se llena.

La alta convocatoria de la actividad, que involucra a varias entidades gubernamentales, hace que el representante de la Cruz Roja, un tipo joven, de lentes, de corto pelo con gel, que lleva una barba de esas que franjan la quijada y uno de esos aparatos del celular en la oreja, se tenga que mover de donde estaba sentado, junto con un director de una organización menor, para dejarle libre al Intendente, su esposa y el Director Regional del servicio público protagonista de la noticia.

Mientras seguimos esperando, sentando en la silla azul escucho la conversación del otro extremo del mesón, entre un militar y el periodista que jugaba con el micrófono, a la que luego se sumaría el resto de la mesa. Hablaban de polo, o equitación, algo con caballos, alguien menciona un récord de salto hecho por un uniformado, suceso que el militar recordaba con fecha y lugar, como el 47 dice, incluso mencionando la marca registrada y explicando que no la han superado porque deben marcar tres centímetros más, lo que pareció ser interesante para todos.

A eso llega el Intendente, cuando ya se bromeaba con métodos de entrenamientos de caballos y el militar respondía todo lo que le preguntasen respecto al polo y al mundo ecuestre en general.
Pocas palabras del Intendente, una introducción más que nada y cede el turno al Director Regional en cuestión, que informa lo justo y necesario. El periodista que había jugado con el micrófono es el único que hace un par de preguntas, que son respondidas concisamente. Listo, no más de quince minutos.

Estiro la mano a un punto de prensa en el que el Intendente daba un último mensaje, alcanzo los últimos treinta segundos.

Guardo todo, saco los audífonos y bajo la escalera.

domingo, mayo 04, 2008

tu creís en rapture?

De acuerdo a una página-diccionario:
Rapture:
beatitude, bliss, cloud nine (informal) delectation, delight, ecstasy, enthusiasm, euphoria, exaltation, felicity, happiness, joy, ravishment, rhapsody, seventh heaven, spell, transport
Otra, en español: arrobamiento, encanto, éxtasis
En tres tiempos se fue al pendrive, casi como obligado, sonó hoy, ayer en realidad. Lento y todo, pero al final los locos tiran sus guitarritas casi de velvet así a la candy says con las fender y el overdrive que no sueltan nunca.
Entonces, tú creís en rapture?
A los Rapture ni los voy a mencionar para no alargar el cuento.
Lo bueno, diría, es que suena como sonic youth y, a veces, es bueno, creo, contar con esas cosas. Cosas como cualquier disco de sonic youth, o cualquiera de los ramones, o de flema, o de los beatles.
Además de buenos, son útiles, porque, por ejemplo, al mencionarlos y ver las reacciones de los otros uno puede sacarle el rollo a la gente, al menos un poco. Digamos que uno dice sonic youth y la respuesta es que no los cachan, no es lo mismo, digamos, que ofrecer nueve discos de los ramones y que los acepten, o llegar a casa ajena y que esté sonando un temita conocido.
Asimismo, continuemos por decir, que es igual o más bueno a veces escuchar sugerencias, sugerencias de aquellas. Sugerencias o recomendaciones, de esas justas.

Entonces pregunto: y tú creís en rapture?