martes, octubre 10, 2006

Córtazar...

El último mes, o el pasado mes, leí a Cortázar. 62 / Modelo para armar. Como buen libro, no es comprado, es prestado, por lo que su devolución es obligada.

Según lo que leí es salido de una idea del capítulo 62 de Rayuela. Rayuela es buen libro, loco a mango. Eso de seguir los capítulos en un orden que no tiene mayor explicación que la que podría dar Cortázar mismo. Esta novela es parecida, quizás, a Rayuela. Como La pista de Hielo es parecida a Los detectives salvajes de Bolaño. Como versiones más simples. Viéndolo así La pista de Hielo es más simple que 62 / Modelo para armar, no sé si alguien pensará lo mismo.

Lamentablemente por la U me hicieron leer otros libros bastante más malos que éste en el tiempo que estuve leyendo, por lo que el tiempo que me tomó terminarlo fue mucho más de lo que tenía pensado.

A continuación, como lo acostumbraba en esos tiempos cuando comentaba libros en este asunto del blog, van unas citas.

“Vagamente pensaba en la ciudad, donde caminar tenía siempre algo de pasivo, por inevitable y decidido, por fatal si se podía caer en ese término lujoso. Lo que pudiera ocurrirle en la ciudad nunca la habá preocupado tanto como el sentimiento de cumplir itinerarios en lo que su voluntad poco tenía que ver, como si la topografía de la ciudad, el dédalo de calles cubiertas, hoteles y tranvías, se resolvieran siempre en un solo inevitable derrotero pasivo.”

“¿Todas las anestesistas son así?
No necesariamente. Es una profesión que prescinde de las caras sabes. Una cuestión de buen pulso y sobre todo de máscara correcta, porque a veces los viajes son solamente de ida.”
“La locura es portátil”

“- ¿A vos realmente te importa todo esto?- preguntó Calac
- No –dijo francamente Marrast-. Ya no. Pero uno desata las águilas y después es bueno fijarse dónde demonios van a parar. Una especie de responsabilidad de demiurgo, por darle un nombre.
- ¿Es una especie de experimento o qué?
- Experimento, experimento –rezongó Marrast-. Ustedes en seguida quieren certezas. Mirá, no es la primera vez que suelto un águila, para seguir con el tropo, un poco por salir de la costumbre y otro poco porque la idea de desencadenar algo, cualquier cosa, me parece oscuramente necesaria.”

“Todo esto pertenece a otra cosa que ocurrió sin que tuvieras nada que ver directamente. Y sin embargo estás aquí por eso, y otra vez tenemos que pensar que nos usan, que servimos vaya a saber para qué.”
La primera, la segunda y la tercera tienen que ver con Hélene, quizás la protagonista de la historia, o la mina más importante. No sé, con Cortázar estas minas francecitas se leen bien. Hélene es más fría y distante que muchas otras mujeres personajes que he leído. Quizás también comparable con la patinadora de la Pista de Hielo, pero ni ella era tan así.

La otra, de Calac y Marrast, me parece buenaza, siempre es bueno desencadenar algo. De hecho, siempre se desencadenan cosas, y siempre se continúan, y siempre se accionan ciertas cosas, y siempre estamos reaccionando a otras.

La última también tiene que ver con Hélene, con Hélene y Juan. Pero más allá de eso, de ellos dos, creo que tiene que ver con todo o no?. El hecho de pertenecer a algo que ocurrió sin que tuviéramos que ver.
La vida misma no más, si se pueden usar frases como ésa.